El trabajo social en Colombia y Latinoamérica ha experimentado una evolución significativa desde sus inicios a principios del siglo XX hasta la actualidad. Esta profesión ha respondido a las cambiantes necesidades sociales, políticas y económicas de la región, adaptando sus metodologías y enfoques para promover la justicia social, la participación comunitaria y la transformación estructural. A través de esta línea de tiempo, se destacan los hitos más relevantes que han marcado el desarrollo del trabajo social en ambos contextos.
La profesionalización del trabajo social en Colombia comienza a gestarse en la década de 1930, influenciada por modelos europeos y norteamericanos. Aunque la primera escuela formal de Trabajo Social en Latinoamérica se estableció en Chile en 1925, Colombia avanzó hacia la formalización de la profesión en 1936.
En 1936, se funda la primera escuela de Trabajo Social en Medellín, marcando el reconocimiento oficial de la disciplina en el país. Durante este periodo, el enfoque del trabajo social en Colombia estaba profundamente influenciado por principios éticos y valores católicos, orientándose hacia la filantropía y la asistencia social sin un análisis social profundo.
Entre 1952 y 1960, Colombia vivió una etapa de transición marcada por el Decreto Gubernamental 1572, que reguló las escuelas de Servicio Social. Este periodo se caracterizó por la introducción de metodologías más sistemáticas y la integración de prácticas inspiradas en modelos internacionales, buscando una mayor profesionalización y estructuración académica.
A partir de 1960, el trabajo social en Colombia comenzó a consolidarse dentro de las ciencias sociales y humanas. Se establecieron programas académicos formales en diversas universidades, y la profesión empezó a articularse con la investigación y la formulación de políticas sociales, respondiendo a contextos de urbanización acelerada y conflictos sociales.
Las décadas de 1970 a 1990 fueron testigos de una profunda reconceptualización del trabajo social en Colombia, influenciada por movimientos similares en Chile y Argentina. Este periodo estuvo marcado por un compromiso creciente con los movimientos sociales y políticos, enfocándose en la justicia social y la participación comunitaria. Los trabajadores sociales comenzaron a adoptar una perspectiva crítica, buscando la transformación de las estructuras de inequidad y exclusión.
Tras 1990, el trabajo social en Colombia ha enfrentado una serie de desafíos contemporáneos, incluyendo la globalización, la incorporación de las perspectivas de derechos humanos, y la búsqueda de procesos de reconciliación postconflicto. La firma de acuerdos de paz ha posicionado al trabajo social como un actor clave en la reconstrucción social, la atención a víctimas y la promoción de la ciudadanía activa. Además, se ha enfatizado la integración de la tecnología y la innovación metodológica para abordar problemáticas locales, regionales y globales.
A finales del siglo XIX y principios del XX, las ideas sobre organización social, caridad y asistencia se difundieron en Latinoamérica desde Europa y Estados Unidos. En 1925, Chile estableció la primera escuela de Trabajo Social en la región, seguida por la creación de 11 escuelas en diversos países entre 1930 y 1942, incluyendo México, Cuba, Brasil y Argentina. Estas instituciones sentaron las bases para la profesionalización del trabajo social en toda Latinoamérica.
Durante la década de 1940, se inauguraron los primeros cursos y programas de formación en trabajo social en varios países latinoamericanos, inspirados por modelos norteamericanos y europeos. En Colombia, esta etapa coincidió con el desarrollo de intervenciones sociales organizadas, respondiendo a contextos de urbanización y conflictos sociales. La profesionalización se fortaleció con la creación de programas académicos formales vinculados a la investigación y la formulación de políticas sociales.
Las décadas de 1960 a 1980 fueron periodos de expansión del trabajo social en Latinoamérica, caracterizados por un creciente compromiso con movimientos sociales y políticos. En este contexto, los trabajadores sociales adoptaron una perspectiva de justicia social, enfatizando la acción comunitaria y la participación de los sectores populares. En Colombia, esto se tradujo en intervenciones en áreas de conflicto interno, desplazamiento forzado y pobreza, adoptando metodologías comunitarias para abordar estas problemáticas.
En la década de 1990, muchos países de Latinoamérica experimentaron una reconfiguración de sus políticas públicas, lo que llevó al trabajo social a revalorizarse y actualizarse en respuesta a la globalización y los cambios económicos y sociales. Se incorporaron nuevos paradigmas teóricos, impulsando enfoques críticos y de derechos humanos. La profesionalización se intensificó mediante el desarrollo de códigos éticos, la actualización curricular y la incorporación de la investigación aplicada, buscando soluciones a problemas estructurales y emergentes.
Desde el año 2000, el trabajo social en Latinoamérica ha enfrentado desafíos como la globalización, la emergencia de nuevos medios de comunicación y la crisis de modelos tradicionales. Se ha enfatizado la perspectiva de derechos humanos, la interculturalidad y la perspectiva de género. En Colombia, la firma de acuerdos de paz y los procesos de reconciliación postconflicto han posicionado al trabajo social como un actor esencial en la reconstrucción social y la atención a víctimas. Además, se han integrado tecnologías innovadoras y metodologías interdisciplinarias para abordar problemáticas locales y globales, potenciando la incidencia política y la colaboración con movimientos sociales y organizaciones de base.
| Año | Colombia | Latinoamérica |
|---|---|---|
| 1925 | - | Primera escuela de Trabajo Social en Chile |
| 1936 | Fundación de la primera escuela en Medellín | - |
| 1937 | Primera escuela en la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Bogotá | - |
| 1945 | - | I Congreso Panamericano de Trabajo Social en Santiago de Chile |
| 1960 | Inicio del periodo de transición | - |
| 1970 | Inicio de la reconceptualización | Influencia de la reconceptualización en Chile y Argentina |
| 1990 | Profesionalización y nuevas direcciones post-reconceptualización | Actualización acorde con la globalización y cambio social |
| 2000 | Enfoque en procesos de paz y reconciliación postconflicto | Incorporación de tecnologías y perspectivas de género |
| Actualidad | Incidencia política y reconstrucción social | Perspectivas de derechos humanos e interculturalidad |
En la actualidad, el trabajo social en Colombia y Latinoamérica enfrenta una serie de desafíos que requieren adaptabilidad y renovación constante. La globalización ha introducido nuevas dinámicas económicas y sociales que impactan directamente en las comunidades, demandando enfoques más integrados y multidisciplinarios. La perspectiva de derechos humanos se ha convertido en un pilar fundamental, orientando las intervenciones hacia la promoción y protección de los derechos de las poblaciones vulnerables.
Además, la interculturalidad y la perspectiva de género se han incorporado de manera más profunda en las prácticas de trabajo social, reconociendo la diversidad cultural y las desigualdades de género como factores clave en la estructuración de las sociedades latinoamericanas. La integración de tecnologías innovadoras también ha permitido nuevas metodologías de intervención y gestión comunitaria, facilitando una mayor eficiencia y alcance en las acciones sociales.
En Colombia, específicamente, los trabajadores sociales han tomado un rol activo en los procesos de paz y reconciliación, abordando las consecuencias de los conflictos internos y trabajando en la reconstrucción del tejido social. La atención a víctimas, el abordaje del desplazamiento forzado y la promoción de la ciudadanía activa son áreas donde el trabajo social ha demostrado su relevancia y efectividad.
Otro aspecto crucial es la incidencia política y la colaboración con movimientos sociales y organizaciones de base. Los trabajadores sociales se posicionan como actores esenciales en la formulación de políticas públicas, representando las demandas de las comunidades y trabajando en la implementación de estrategias que buscan la equidad y la justicia social.
La historia del trabajo social en Colombia y Latinoamérica es testimonio de una profesión dinámica y resiliente, capaz de adaptarse a las transformaciones sociales y políticas de la región. Desde sus orígenes filantrópicos hasta su actual enfoque en derechos humanos y transformación social, el trabajo social ha desempeñado un papel fundamental en la construcción de sociedades más equitativas y justas. La continua profesionalización, junto con la incorporación de nuevas perspectivas y metodologías, asegura que el trabajo social siga siendo un agente de cambio significativo en un mundo en constante evolución.